martes, 26 de octubre de 2010

Yo y Yo


Yo y Yo

En Toledo hubo un yo, diluido entre el Hospital de la Santa Cruz y el puente de Alcántara...allí donde ella dijo no cuando quise amarla.

Ese Toledo malherido, fue el que decidí encarar cuando retorné al mirador y traté de no llorar bajo el recuerdo doliente de sus ojos afilados…..descorazonados….y muy negros.

El yo que abandoné, ya no estaba, ya no se olía ni era capaz de recrearlo.

Era el yo de los diecinueve, aplastado por uno mucho más eficaz y práctico…ese desconfiado que miraba mordiéndose el alma, bajo el cielo frío y la indiferencia de las piedras labradas.

En Toledo hubo un yo que ahora, caminaba hacia el Tránsito entre callejas gélidas, ajenas al guiri sacrílego e intruso que la martirizaba.

En la otra acera, una vecina tararea sin compañía, una cantinela que a mi paso se calla.

Al verme, morena y química, mira con menos ojos que sonrisa.

Y yo me sorprendo, devolviéndole la mía.

En Toledo hubo un yo, al que nunca le vienen las prisas.

Bucardo

lunes, 25 de octubre de 2010

El Velatorio de los....


El Velatorio de los…..

En el velatorio de los niños muertos, me volví sordo.

Podía verlos, a todos…llorando, destrozados y enrojecidos, rasgados, rabiosos, mutilados.

Podía sentirlos bajo el negro vestimenta, bajo el negro ocular y el negro cenizo de su aliento definitivamente quebrado.

Definitiva…irremediable.

Si, podía verlos, podía sentirlos, pero no quise escucharlos.

Mis tímpanos generaron un zumbido protector, intensificado a medida que me acercaba atemorizado a los ataúdes blancos, con el gesto huidizo y las manos sudorosas metidas en los bolsillos.

En el velatorio de los niños muertos, estábamos todos, menos los que iban a ser enterrados.

Ellos, ellos que no vi entre sus cuerpos fríos, estaban entre las fibras tensas de mi sordera, en los recuerdos que ya no mutarían por la obscenidad del crecimiento, por el cambio de faz y voz, por sus primeros disgustos, sus primeros consejos desatendidos, su cromosomática anarquía de una pubertad que ya no les llegaría.

Ellos que no vi en sus cuerpos fríos, gustarían para siempre de una buena riña por celos, de unas risas por la adulta tontería, de hacer amorfas muñecas de trapo con los ojos en x y los pelos de lana vieja…..y yo callándome la vida para no amargársela antes de tiempo.

Por eso me hice el sordo.

Porque no podía más, porque era incapaz, porque debía encastillarme….para salvarme de aquello con la memoria justa, con el dolor represado, y evitar el recuerdo de un alma amputada, por el velatorio de los niños muertos.

martes, 19 de octubre de 2010

Malo, malo, muy malo....

Mal0, malo, muy malo....

“Eres malo”.

No lo decían…lo pensaban.

Y pensarlo, lo empeoraba.

Las palabras, mucho más tangibles, sufren de más, pero gozan con la posibilidad de defensa.

La que se hace con la boca, como los argumentos, bien abierta.

“Eres malo”.

Y mientras sus silencios lo chillaban, continuaban atareados, para no rebozarse en el odio, ácido y agresivo, que contra mi acumulaban.

“Tu eres malo”.

Odio que no se paría de un pisotón en el pie, un roto de paraguas, un embarrado de cortinas, un penalti mal atinado, un insulto nervado o el olvido de un inodoro meado y sin cadena.

Su odio, desbordando el que los detalles desustanciados generan, provenía de haber escuchado aquello que más detestan; la verdad que esquivan.

La verdad de negarse a asumir lo que fueron, lo que tienen, su mala combinación de desgracias y mala suerte.

La verdad de su diario, del cotidiano entretenimiento, del error perseverando en el error, de negar para no molestarse, como los avestruces, el agujero, y un león avieso….es más fácil odiarme por pretender corregirlos.

- -Eres malo.

“No lo soy” …pienso mudo pero irritado…"solo soy sincero".

Bucardo

miércoles, 22 de septiembre de 2010

La Fea


La Fea

- Arráncame la ropa.

¿Quién era yo para negarme?.

Nadie.

Solo un fantoche, un pendejo, un capricho…nada entre sus silueta.

Sería entonces, ante su cuerpo desnudo, adictamente húmedo, cuando descubrí, aterrorizado, que la más fea de la discoteca, con quien medré por piedad, por burla o borrachera, era quien tenía mi prepotencia contra las cuerdas.

- ¡Arráncamela acojonado!

Y lo estaba.

¡Ostias si lo estaba!.

Porque frente a su figura descompuesta, el maquillaje de “Todo a Cien”, frente a sus braguitas blanquecinas y su aroma de colonia Mercadona, estaba yo, desarmado, con mis calzoncillos Calvin Klein, mi gomina Cebados, mi aroma Farenheit y mis pectorales de gimnasio….un pelele indefenso y sobredimensionado.

Demasiado sobredimensionado.

- Pero…

No permitió que terminara la excusa.

Se abalanzó sobre mis labios, sobre mi cuerpo y, con un profundo beso, calló mis resistencias que no mis miedos.

Cuando desperté, lo hice solo.

Y esa no era mi casa.

En las paredes colgaban fotos donde no la encontraba y en la alcoba, se olía a sudor, a gemidos, sexo de una noche y ropa tirada.

- Hasta luego chata – hablé como si ella estuviera al lado y fuera capaz de insultarme como otras lo hicieron.

Pero no lo hacía y en su lugar, fue la fea quien me tomó a mi….por tonto.

Bucardo

martes, 24 de agosto de 2010

El nuevo esclavo


El nuevo esclavo

Apretó el “On” de los mil doscientos euros.

Cable plástico programático con tapa a colorines y formas de diseño.

Musiquilla de adentros con altavoces estereofónicos que por eso de no saber traducir el anglo fóbico nombre, deben de ser buenos.

Pantalla celeste con brillo estelar cinematográfico y rebrote de logo globalizador en visión pixel ultramoderno.

Mil doscientos euros.

Aparte ratón, lectora grabadora, funda, protector visual, almohadilla con escudo de fútbol predilecto, color, sellito y licencia de apertura.

Céntimo a céntimo de un año a propinas con racaneo, tragando orgullos y supliendo ineptos.

Un año de maquinaria que alguien le supo vender callando lo obsoleto.

Pulsó y alguien, lejano desconocido e hijoputesco, esbozó una maliciosa sonrisa.

Ya eres mío…y solo por mil doscientos euros.

Bucardo